Si llega a haber un ingles hispano-leyente siguiendo estas lineas, no se me ofenda compañero. Es un poco jugando (aunque un poco en serio) que lo digo. Nomas intente entender: es la diferencia cultural. Asi como los suyos no comen conmigo en el almuerzo ni se dignan a responder mis saludos –a pesar de que ya lleve 5 meses aca- asi yo deposito todas mis insatisfacciones en la figura del “ingles promedio”. Hay excepciones, es cierto.
Volvamos a mi circulo afectivo de objetos. Primero, mi caloventor. Muchas alegrías me dio. Ciertamente, mas calor que cualquier ingles. Pero fue un amor fugaz. Aun lo conservo, pero la pasión murió. Somos buenos compañeros, eso es cierto. Y en estos días de verano difíciles de sobrellevar -en oficinas que tienen ventanas pero no se pueden abrir-, Calo (asi lo acabo de bautizar) me acompaña a la oficina y me ayuda a trabajar. Y descubri que no solo es calido, Calo, sino que también me ofrece un respiro cuando mas lo necesito. Con solo girar una perilla, se le puede apagar el radiador y tira airecito nomas. Pero en mi oficina no lo quieren. Dicen que hace ruido. Que es molesto, nos miran, no nos entienden. Asi que ahora lo tengo descansando debajo del escritorio. Y lo mejor, no es celoso y me permite tener relaciones poli-amarous, como dicen aca (el poliamor!).
Despues vino Fito, y fue parte de mi vida por un tiempo (mientras, Calo se la bancaba, gauchito). Una relación de conveniencia, digamos. Era buen tipo, nada pretencioso, no gastaba, pero medio lerdo. En las barrancas pa bajo siempre íbamos últimos, y en las barrancas pa arriba, también. Y me hacia sudar como loca. Al poco tiempo empece a mirar a otros y lo sacaba menos a la calle. Lo deje medio abandonadito. Cuando me mude, quedo solito en mi vieja casa por un tiempo. Como los animales, Fito se ofendio. Y se enfermo de soledad. El dia que lo fui a buscar, el chabón cabeceaba. Flojito, mas que de costumbre. Estaba de difícil! Y yo que persevero, no escuche mucho sus llamados de atención. Asi que segui pedaleando con el manubrio que se movia para uno y otro lado, muy jodido mantener el equilibrio y que no te pisen los autos. Cuando de pronto, chan! Me quede con el manubrio en la mano y el cuerpo de la bici en los pies. Fito había muerto decapitado!
Y tan mala que soy, no lo lleve corriendo al hospital. Primero me fui de vacaciones a Barcelona. Como acostumbran aca. Primero yo, yo y yo. Despues yo. Otro poco después yo y mis placeres, obligaciones y recién después podemos empezar a hablar del otro. Asi que Fito, pobre y muertito, debio fumarse mi tranculturizacion. A la vuelta de Barcelona recién lo lleve al medico a ver si lo podian resucitar con un desfibrilador, pinza o destornillador.
Y funciono! Quedo erguido de nuevo. Solo que muy pronto pasaría a un segundo plano, y también a la historia de los amores en dos ruedas. En Bikology, donde reparan Fitos, de pronto la vi a ella.
Mujer, hermosa, pintaba de unos cuantos años. Pero no le quedaban mal, para nada mal. Solo unos pocos pounds mas cara que Fito, era cien mil veces mejor.
Martita. De piel oscura, finas llantas, cuerpo liviano, es mucho mejor compañera de viaje que Fito. No me hace sudar, me vuelve el camino cuesta arriba mas fácil, y el que es cuesta abajo, mas ligero. Y fue asi, como si nada, amor a primera vista.
Y ese fue nuestro final con Fito. Lo deje ahí en parte de pago por Martita. Y hoy ya formo otra familia se ve, porque pase por el Bikology, que también es centro de adopción, y Fito ya no estaba. Yo sabia que iba a encontrar a alguien que lo quisiera como yo no supe.
Ahora termino estas líneas porque tengo que ir a buscarla a Martita a la clínica. Se le pincho una goma.
Simplemente genial!
ResponderEliminarMarina, EXCELENTE. Del principio al final. Me encanta tu humor.
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