viernes, 28 de junio de 2013

Marmitas, mormanos... ¡mormones!

Empezaba a creer que el mundo era un lugar en el que podía estar. "El mundo", qué palabra. Con todo lo inmenso y sublime. A pesar de que sólo conocía casa y Leeds.

Tras una cerveza -como casi todos mis días aquí- me despedí de mi amiga y encaré rumbo a casa. Mi casa nueva, que también empezaba a sentir más mía. 

La lluvia se había ido, y un leve color a sol matizado por nubes daba otra tonalidad a la vida en Leeds. De pronto me sentí más contenta. Sin planes, sin futuro aparente, pero un presente promisorio conmigo y un postre que aún no había planeado, o no conscientemente. Pero mi estómago ya me iba marcando el rumbo ¿Qué comería al llegar a casa? ¿Más vegetales? ¿Más cerveza? Por unos instantes, esas fueron todas mis preocupaciones.

Camino a casa, encontré un Tesco Express. Sí sí, los mismos, esos a los que no hay que entrar porque atentan contra la autonomía alimentaria y entierran un pasado dominado por pequeños almacenes y encuentros cara a cara con sus almaceneros.

Entré y fui directo a los freezers: ahí estaba, sin mas, mis antojos materializados en un pote de hagen dazs. 

Ningún encuentro caracara, nada. Pasás tu pote de helado por un rayo x o algo así que te lee el código de barras y te dice que pagues. Y si apoyás después el helado en otra parte te reta y te dice que no, que lo pongas en una bolsa a tu derecha. Ni el almacenero te retaría así!

Salí, rápido, acaso asqueada de esa escena inmaterial y futurista del presente en Leeds. Desenfundé mi cuchara plástica y la hinqué en el helado. Nada del otro mundo. Pero el día se había puesto tan lindo que se disfrutaba igual.

¿Para qué correr? Me senté en una bonita medianera, miré el cielo y seguí con mi helado. No tenía apuro, ni planes, ni futuro aparente. Yo, mi helado, mis pensamientos. Un cielo celeste zurcado por nubes y rastros de aviones "a chorro". Más cerca, en frente mío, chimeneas aún activas en esta Leeds post-material y post-industrial.



Cuando estaba por llegar a la nuez caramelizada más grande de todas, pasan dos simpáticos (extrañamente simpáticos) hombres ingleses. Muy bien vestidos. Irían a una fiesta, pensé. Lógico, viernes a la noche, es lo que la gente hace. No quedarse sentada a solas en medio de un campus universitario vacío y de vacaciones. 

--"How are you lady?" --Me preguntaron. Pero qué amables que eran estos. No era el momento, pero que amables que eran.

--"Veri gud, inyoing" --Respondí, un poco sincera, otro poco queriendo justificar mi extraña práctica solitaria con un helado en horario en que se sale.

Temerosa de que ese "jaguariu" fuera el comienzo una situación de levante inglés que pondría punto final a mi encuentro conmigo misma, terminé encontrándome algo mucho peor. 

--"Do you belive in god?".

Mormones eran. 

Pero como estaba de buenas conmigo y con la vida -y no tenía el portero eléctrico para colgarles y mandarlos al demonio o al infierno- acepté la charla sobre dios y la importancia de rezar y de la familia. Si creía en dios?, no, o sí, depende el día, pero no en las instituciones. Para qué. Que los mormones son distintos, que no son como otras instituciones, que ellos no te quieren cooptar, porque son distintos, y por eso mismo respetan a las familias. Claro, como yo no era familia, no pasaba el filtro y conmigo si podían emplear la táctica de la cooptación.

Pero debo confesar que fueron respetuosos los tipos. No me lo hubiera esperado. Me invitaron a una charla para conocer mejor el mensaje de jesús y, sin mucho pero, aceptaron mi no. Creo que solo hubo un pero: ¿pero no querés conocer otros caminos para ser feliz y superar la soledad? O algo así me preguntaron los mormones, en inglés, claro.

Muy amablemente y en inglés también, claro, los mandé a freir churros. Y aceptaron la invitación y todo. "Gud bai", "nais tu mitchiu" y se fueron.

Está bien que no conocí mormones anteriormente... Ni ingleses ni argentos. Pero de haberlo hecho, seguramente los argentinos habrían sido más insistentes. Como los testigos de jehová, o los de rey de reyes... Tiene sentido. Las religiones también están determinadas -o influidas- por las culturas.

Tal vez acá ni haya testigos de jehová, ni mucho menos, rey de reyes, pastores brasileros, la iglesia del reino unido de dios.... Pero el helado es una garcha.

Aquí algunas fotos leedsenses. He decidido aprovechar la tecnología y volver esto más audiovisual.

 Cielo con banderines. Banderines ves todo el tiempo por todos lados. No así el cielo.


Regreso a casa por el parque Woodhouse Moore.


No estudio ahí pero la imagen se me hizo bonita.

2 comentarios:

  1. ¡Me encanta!
    La próxima tarde linda, te acompaño con un helado igual. :)

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  2. Un placer para los sentidos "leerte" y ver las fotos. Casi tanto como degustar un helado. Que hermoso camino para "volver a casa" ... de a una en una seguiré con las otras entradas ...

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