Volví la semana pasada y el regreso vino con mudanza. Descubrí que soy como los gatos, me adapto a los lugares, más que a la gente. Y me sacás de mi hábitat habitual y no sé qué hacer.
Resulta que me fui a una zona preciosa, a una casa que podría ser preciosa, pero es muy sucia. Las alfombras, lo peor. A estos ingleses les encantan las alfombras, son fanáticos. Que son warm en invierno es el pretexto. La mugre que albergan y los ácaros que alguna vez fueron responsables de fuertes alergias y más de un ataque de asma, quedan en un segundo plano. También el olor a cebo capilar que juntan y las pelusas que no dejan correr. Más si estacionás la bici que cruzó charcos, caca de perro y vaya uno a saber qué en esas viejas alfombras.
Algunos con más plata las cambian cada dos años. En mi nueva casa, todita alfombrada, sus desvencijados alfombrados deben tener, cuanto menos, 15. Puajjjj.
Y si por si todavía no lo notaron, aclaro: las alfombras despiertan lo peor de mí. Fobias, obsesiones.
Pero la buena onda que encontré en mi nueva casa de 7 personas, pudo más que las alfombras, los ácaros, el cebo capilar, la pelusa y el mal olor. La buena onda, y el limpia-alfombras que me compré hace minutos por 2 pounds. Y que voy a pasar con un cepillo y mucha fuerza por dentro de mi trinchera, que es mi cuarto y el breve pasillo (igualmente alfombrado) que lo separa de un baño sin alfombra pero también sin piso. Es un papel contact deteriorado que simula pinotea. Con la humedad se levanta y ondula, y vuelve la experiencia de bañarse una aventura por las colinas del piso engomado, esquivando bolas de pelo que junto a grasa corporal y burbujas ya grises de restos de jabón, taponan la bañadera.
Y mis hippies compañeros me cocinan rica comida vegana y tocan música. Y tengo con quien charlar después de una aburrida rutina en mi oficina. Y aunque hable mal de ellos y de su mugre (y lo sepan porque el mundo es un pañuelo y los rumores que por mi boca salen de mi casa en Leeds, pasan por los oídos de un argentino en Manchester, y vuelven por medio de un músico manchesteriano a mi casa en Leeds), me aceptan. Creo que ya saben que soy obsesiva de la limpieza.
Marinita querida, sos una valiente muchachita. Me alegro que rescates los valores humanos por encima de las alfombras.Fijate si en el super conseguís algo así como una espuma limpiante para alfombras, eso te dará la sensación de limpieza y podrás respirar profundamente si alergia. Te abrazo fuerte fuerte. Me encanta como escribís!
ResponderEliminarMe sumo al comentario de Ursula y adhiero con lo mucho que me gusta tu redacción. Cuando puedas, seguí actualizando tus aventuras con los hippies y las alfombras. Mando un beso grande impermeable para atravesar el Atlántico!
ResponderEliminarGracias por el apoyo moral. Me compré lavandina, desinfectante, limpialfombras y alcohol en gel. Y hoy me quedé en mi casa trabajando en vez de salir corriendo. Vamos bien! Beso gigante a ambas
ResponderEliminarMe sumo a los que ponderan tu forma de escribir. Tener claro porque uno hace algo, es más efectivo que 1000 sesiones, a la hora de superar fobias y obsesiones.
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